martes, 8 de noviembre de 2011

Que esto no es Italia, pero se parece tanto

Ya se nos cayó el mundo encima. Sabíamos que las subcontratas eran un modelo perfectamente legal de robar al Estado el dinero público. Que es muy fácil, así disimulando un poco, conceder a la empresa de mi primo la contratación de la obra X de la carretera que va de Y a Z y que mi primo no va a construir, no, ni siquiera se va a manchar las manos, porque va a subcontratar la obra y se va a quedar con la mitad del dinero público, legalmente, y me va a dar una parte a mí, que para eso le he dado yo la contrata original, y así, poco a poco, sin máquinas ni trabajadores contratados, nos vamos haciendo ricos construyendo carreteras públicas.

Ahora resulta que también el yerno del Rey se apunta a eso de robar dinero público. Y digo yo, ¿para qué diablos necesita el yerno de un rey andar metiendo la mano en la bolsa del Estado? Se me ha caído el mundo esta mañana. ¿Para qué quiere un rico ser más rico?

Ya sé que esto no es Italia. Pero se parece tanto...

sábado, 5 de noviembre de 2011

Cocinitas

1. Nunca me ha gustado esa expresión: "estás hecho un cocinitas". Primero, por sexista, por considerar que un hombre, por el mero hecho de pertenecer a esa abstracta categoría, no "está hecho" para saber cocinar, con sus consecuencias, fregar platos adyacentes, y el largo etcétera de saber guardar y utilizar las sobras, sapiencia para las que están "hechas, ellas sí", las mujeres. Segundo, por sexista también, porque creo que cualquier ser humano que pretenda ser o querer ser libre debe aprender a cocinar como primer signo de independencia. Una de las personas que me ha dicho que yo era un cocinitas es una ferviente feminista.

2. Estaba despierto a las cinco de la madrugada y no tenía cuerpo para leer, así que me puse a ver la película A serious man de los hermanos Cohen. Impresiona, como siempre en ellos, en lo que se detienen a filmar. Eso que la mayoría pasamos por alto. Ahí esta la historia.

3. Luego me puse a cocinar unas lentejas. Había un pimiento, una cebolla, unas zanahorias, un chorizo asturiano. La casa entera olía a guiso a la hora del desayuno.

4. La cuidadora de James me dijo ayer que al niño le gustaban mucho las comidas que yo le cocinaba. You like them, don´t you?, decía, mirando al James. Luego me miró a mí, a los ojos, con curiosidad. You like cooking? Le faltó culminar: ¿cocinitas? "You like cooking? You cocinitas".

viernes, 4 de noviembre de 2011

Por fin




Por fin comenzaron a caer las hojas de los arces de Hyde Park en serio, metódicamente, no como en septiembre, que era tan sólo un amago, un preludio lúdico de lo que habría de venir ahora, con la lluvia persistente. Esta mañana he venido en bicicleta muy despacio, tratando de fijar los colores en la memoria, y ese olor característico a podredumbre benéfica que dejan las hojas en el suelo, alfombrándolo todo y ocultando las líneas blancas del carril bici. Las ramas de los árboles se vuelcan hacia el suelo con el peso de la humedad, y la mañana, casi siempre llena de ciclistas que van al trabajo, de personas haciendo jogging, o paseando al perro, hoy más bien tenía el aspecto de camino campestre en el corazón de la gran ciudad. La avenida de los arces, que no tiene nombre y que también llaman Tree lined avenue, me ha devuelto la nostalgia del recolector de setas.