martes, 4 de febrero de 2014

Fumar

Mientras mi madre formaba parte del personal de limpieza del Ayuntamiento de Córdoba hasta hace más o menos un año, que se jubiló, tenía que limpiar los ceniceros llenos de colillas de los despachos de los concejales elegidos democráticamente, la misma democracia que legisló contra los humos en espacios públicos y que tanto bien hizo a los fumadores y a los no fumadores, pero sobre todo a los niños. Nadie se atrevió a fotografiar esos ceniceros ni a grabar a esos concejales de izquierda y de derecha que hacían gala de una herencia franquista: que ellos estaban por encima de la ley. Como este personajillo de Benaoján, alcaldillo él, una vergüenza.

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