
Estoy dentro de mi casa, pero entro en internet para ver mi casa, aunque yo esté dentro. Desde dentro veo mi casa desde fuera. Casa en venta. Ayer vino una pareja, la tercera, a verla. Curioso esto de enseñar la casa, no sabe uno lo que están pensando de uno. De todas formas da igual: una gran cantidad de cosas que nos pertenecen están en un almacén, en cajas. Libros. Cientos de libros. En inglés, en español, en francés, en alemán. Y mesas, y mecedoras, y juguetes, incluso ropa. Todo para dar una impresión de espaciosidad falsa. Emma sabe mucho de ello, pues estuvo toda su infancia mudándose de casa. Sus padres: unos expertos en mudanzas, o en huidas. Nosotros, sin embargo, no huimos, sino que volvemos a pesar de las circunstancias: a pesar del paro, a pesar de la Depresión que se está convirtiendo en Grande, a pesar de las nuevas relaciones laborales establecidas entre empresarios y trabajadores. O tal vez por eso, para echar una mano.
Es una casa muy bonita, me gusta mucho, casi tanto como tu imagen en el interior de tu casa viéndola desde fuera puesta a la venta con sus habitaciones expuestas al universo entero.
ResponderEliminarYo soy un poco experto en mudanzas, una vez hicimos cuentas y nos salieron nueve desde 1988. Rafael, te deseo toda la suerte del mundo en tu regreso a España, será un gran cambio para tu familia.
Una vez escribí un poema.
MUDANZA
Sí, ya sé que hay cosas muy importantes
que reclaman mi atención, y te escucho.
Sí, ya sé que las cajas se amontonan
junto a la puerta y que mañana
nos habremos ido, ya lo sé, pero
escucha tú ahora,
escucha atentamente, por favor: ¿no oyes
ese rumor suave y perverso
que frota los cristales
en las ventanas? Y, tenue ¿no sientes
ese masaje continuo y perezoso
de las olas aquellas, hace tiempo,
en la playa?
Pero te escucho, cariño.
Sí, ya sé que hay cosas muy importantes
que reclaman mi atención
y perdóname, pero ¿no has oído a ese pájaro?
o, al menos ¿no has oído ahora
algo parecido a un pájaro
en medio de todo esto?
Muchas gracias por este poema tan bonito. No está mal, nueve mudanzas. A mí desde el 93 me salen siete, que también es un número muy bonito y muy judío. En fin, que me voy por otras ramas: precioso poema. No sé por qué me trae la voz escondida de Gil de Biedma. Un abrazo.
EliminarBienvenida esa mano. Mucha suerte.
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